Por casi 40 minutos ayer los jugadores del Guadalajara se olvidaron de la crisis.
Al finalizar la práctica de ayer los rojiblancos se colocaron pelucas y narices de payaso, revivieron al niño que llevan dentro y regalaron alegría a más de un centenar de pequeños de zonas marginadas y de albergues que visitaron el club.
Abraham Coronado, Jorge Enríquez, Marco Fabián, Miguel Ponce y Héctor Reynoso encabezaron la convivencia con niños y niñas del Centro Médico de Occidente, de la Colonia Santa Ana Tepatitlán, del Albergue Infantil Los Pinos AC y con pequeños pacientes del área de Nefrología (problemas en el riñón) del Hospital Civil.
“?Cómo te llamas, nena?, ?sí le vas a las Chivas?”, le dijo Ponce a una pequeña, mientras le regalaba su peluca color rosa.
Los jugadores hicieron una “vaquita” para con ella comprar pelotas, aros ula ula, muñecas y balones y regalarlos a los niños.
Fabián jugó con un niño de 6 años a dominar una pelota y se unió al “Chatón”, a Ponce y a Álvarez para darle vuelta por toda la cancha a una pelota inflable gigante que contenía en su interior a una sonriente niña.
Jesús Sánchez y Sergio “Cherokee” Pérez jugaron tenis-balón con otro par de jovencitos.
Los más experimentados no se prestaron al disfraz, pero sí a la convivencia con entusiasmo y empatía.
Los visitantes disfrutaron también de bebidas frescas, hot dogs y pastelitos, todos por cortesía del Club y de uno de los patrocinadores.
