Investigadores de la Universidad de Guanajuato llevarán a cabo un estudio integral en los 46 municipios del estado, para evaluar la calidad de vida de los adultos mayores.
El equipo está encabezado por Daniela Beatriz Muñoz López, profesora investigadora del Departamento de Medicina y Nutrición, quien indicó que existe una necesidad de evaluar la forma de vida de este sector de la población para brindarles una atención de calidad.
Según las proyecciones, el estudio se llevará a cabo en 125 localidades de los 46 municipios de estado, donde se trabajará con mil 600 adultos mayores; 400 de ellos serán evaluados con más profundidad a partir de su autopercepción de bienestar.
Inicialmente el proyecto partiría de la evaluación del estado nutricional y de los factores que se asocian a éste en la calidad de vida de los adultos mayores; ya que, según la investigadora, cerca del 80% de quienes se atienden en hospitales padecen de alguna enfermedad de mal nutrición, como anemia, además de masa muscular disminuida y en general la salud deteriorada por enfermedades relacionadas con la alimentación.
Sin embargo, con el apoyo del DIF estatal y de la Universidad de Guanajuato la investigación será ampliada y profundizada para visualizar de manera integral las condiciones de vida de los adultos mayores, desde en dónde vive, cómo vive, cuáles son sus redes sociales, así como el acceso que tienen a los servicios de salud.
Los trabajos para el estudio iniciarán en León, donde participarán 24 pasantes de enfermería y Nutrición, además de dos sicólogos que se sumarán a las actividades en campo, aplicando encuestas a través de una aplicación de cuestionarios digitales desarrollada por la propia Universidad; también harán valoraciones con equipo médico especializado, para recopilar información importante que hable de la salud de los adultos mayores.
A corto plazo, la investigación busca visualizar y apoyar al adulto mayor; a mediano plazo, generar políticas públicas bien enfocadas, y a largo plazo para garantizar las condiciones desde las primeras etapas de la vida.
Celebra 100 años ‘con buena madera’
Con 100 años, José Calderón Paredes “está hecho de buena madera, no de polilla”, dijo su hija Rita Calderón.
Originario de la comunidad Loma de San Rafael, perteneciente a San Francisco del Rincón, vivía rodeado de la naturaleza, trabajando la tierra.
“Creo que por eso es muy sano, porque comía lo que él sembraba, cuidaba de los animales y no tomaba ni fumaba”, dijo la señora Rita.
De acuerdo con cifras del INEGI en Loma de San Rafael tiene 642 habitantes, don José es el mayor y es muy querido y respetado.
El 11 de febrero festejó un siglo de vida con una misa y una fiesta en la que no faltaron los mariachis.
“Estaba muy contento, su misa fue en el templo de la Virgen del Refugio, no se quería meter (de la fiesta), ya eran las 11 de la noche y estaba muy alegre escuchando los mariachis y con todos feliz”, añadió la hija de don José.
La familia vive cerca del templo, en una casa de adobe uy techo de vigas donde se crió don José.
En el frente de la casa hay una construcción moderna, pero el señor Calderón no quiere que derriben la antigua porque le trae recuerdos de las mejores épocas de su vida.
Casi ha perdido la audición por completo, pero habla y es muy observador; sus hijos consideran que la vida tanquila que lleva contribuye a su buen estado físico.
›› ‘Trenes a escala… afición de 92 años
El amor por los trenes de Emilio Romero Araujo lo ha llevado a reunir una colección de 270 de ellos hechos a escala.
Su afición surgió porque, dice en entrevista, antes de nacer los escuchó pitar; cada Día de Reyes o Navidad su papá le obsequiaba un trenecito.
Emilio Romero, potosino radicado en Guanajuato desde 1947, tiene 92 años y considera que todos los trabajadores del sistema ferroviario antiguo estaban enamorados de ese medio de transporte.
¿Por qué decide llegar a vivir a Guanajuato?
Yo vine con toda mi familia a buscar trabajo, en ese tiempo me dedicaba a la electrónica en San Luis Potosí, aunque en Guanajuato mi primer trabajo fue de cartero.
¿Cómo inició su colección?
Juntando trenecitos comencé en 1932, fue mi papá quien me obsequió una locomotora que nos gustó mucho, la compró con los fierreros… estaba quebrada, era de fierro vaciado, esa costó un peso y fue la primera locomotora con que comencé mi colección.
¿Cuántas piezas de colección tiene?
Actualmente tengo 278 locomotoras de las cuales 142 son de tipo de vapor, hemos logrado tener copias de locomotoras de vapor desde la primera que hubo en el mundo, en 1804, hasta la última que se fabricó de vapor en 1953, de ahí hay muchas locomotoras con historia. Tenemos revistas y libros que comprueban la existencia de esas locomotoras.
¿Cree que en México regresarán los trenes de pasajeros?
Es un sueño que tenemos todos, desgraciadamente hay una competencia muy infame de autobuses y automóviles.
¿El tren puede reducir la contaminación?
Sí, las máquinas diesel reducen la contaminación, aunque es difícil que regresen. La carga que llevaban los trenes sumaba hasta cinco mil toneladas, así que los maquinistas tenían que ser muy diestros para jalar en una subida cinco mil toneladas, y en una bajada ese peso los empujaba así que con las locomotoras de vapor el maquinista y el fogonero tenían que ser muy diestros para acelerar o frenar.
Ahora las locomotoras son computadoras que solitas hacen la maniobra… ya es más fácil.
‘Rechazan ‘modernidad’
hermanas de más de 100
Bartola tiene 101 años, su hermana mayor, Pachita, ya no se acuerda de su edad.
Ambas viven en una casita azul en la colonia San Pedro de los Hernández, bajo el cuidado de su sobrina Paula y los hijos y nietos de ésta.
Entrar a la casa de Pachita y Bartola es como trasladarse a comienzos del siglo pasado.
Nunca se casaron pues cuando eran jóvenes su mamá no las dejaba salir más que a misa, cuenta su sobrina.
Doña Paula y sus hijos han tratado de darles los artículos básicos para que cubran sus necesidades, pero se rehúsan a usar objetos “modernos”; del techo de la cocina cuelgan ollas que tienen más de 100 años.
Bartola se empeña en cocinar en un fogón con leña, cuece el nixtamal, lo muele en metate y a diario prepara las tortillas a mano.
Su casa tiene paredes de adobe, en la jardinera hay una higuera y un árbol de lima y es el sitio perfecto para disfrutar de un buen taco de nopales con tortilla hecha a mano.
A pesear de su edad, Bartola considera que “hacer tortillas a mano cualquiera puede”, y se mueve con total independencia.
Se resiste a tomar medicamentos porque asegura que le provocan falta de apetito y le dificultan la movilidad.
Al cuestionarle se edad, responde: “Los años se me han ido de hilo y no pude agarrar ni uno”… luego recapacitó: “nomás 100”.
Pachita se ve más afectada por los años y ni platica mucho, contrario a Bartola, quien se negó a despedirse porque “eso le permite a uno vivir más”.
