Cada año la plaza principal de San Miguel se convierte en el Monte Calvario, donde Jesús fue crucificado.
Allí se lleva a cabo uno de los Víacrucis más representativos de la ciudad.
Gaspar Hernández Veloz, habitante del popular barrio, es el encargado de realizar la tradicional representación teatral religiosa por herencia familiar.
En este barrio la tradición nació junto con el siglo pasado y hasta el día de hoy sigue vigente.
Archivos de la Casa de la Cultura refieren que esta interpretación tiene cerca de 115 años y el abuelo de Gaspar, don Silvestre Hernández, fue uno de los pioneros junto con otros vecinos.
El hombre de 53 años platicó que el libreto para la interpretación se tomó del libro “El mártir de Gólgota”, de Enrique Pérez Escrich.
“Con el tiempo se han modificado algunas escenas, pero tratamos de mantener lo más posible sin salirnos de lo que es la Pasión”, dijo.
Pero además de mantener viva la tradición y devoción, el Víacrucis de San Miguel, que cuenta con cerca de 80 actores, ha ayudado a jóvenes a salir de las adicciones.
La tradición comienza hoy jueves a las siete de la noche con la interpretación de la traición de Judas a Jesús, así como su aprehensión. Además se realiza la última cena y el lavatorio de pies.
Mientras que mañana se recrean las tres caídas y la crucifixión de Jesús, lo cual comienza a las 11:30 de la mañana entre las calles Río Bravo e Independencia, para llegar al jardín de San Miguel.
De acuerdo con la Dirección de Identidad y Patrimonio del Instituto Cultural de León (ICL), en la ciudad habrá 72 representaciones este año, 49 en la zona urbana y el resto en rancherías o comunidades.
