Antes de perder a su hijo y de abanderar a las víctimas de la violencia en México, Javier Sicilia había escrito una novela que sólo hasta ahora pudo ver la luz. Su nombre es “El fondo de la noche”.

Se trata de una novela inspirada por la figura de San Maximiliano Kolbe, ese fraile franciscano que ofrendó su propia vida para salvar a un prisionero del campo de concentración de Auschwitz.

El libro fue presentado este viernes por partida doble en León, primero en una atiborrada Aula Magna de la Universidad De La Salle Bajío y por la noche, en la Feria Nacional del Libro de León.

Sicilia resaltó que aunque la novela se remonta a un acontecimiento del pasado, “habla de mí mismo en el presente. Habla de cosas que tienen que ver con el ahora. La pregunta central es ¿para qué sirve un acto de amor inmenso como el de Kolbe en medio de una barbaridad, si no cambió nada?”.

El escritor, que por cierto desmintió que se fuera a retirar definitivamente de las letras (“sólo dije que ya no iba a hacer poesía”), platicó que aunque a Maximiliano Kolbe lo había estudiado desde hace mucho, le llamaba particularmente la atención la figura del prisionero rescatado del sacrificio.

“Quería averiguar qué se siente vivir la vida de otro, cargar ese peso. Debe ser horrendo vivir sabiendo que alguien murió por ti”. Aunque también puso en la balanza la idea de que “esta novela no manda un mensaje, es ambigua, profunda y misteriosa como la vida”.

La novela sirvió a Sicilia para reflexionar sobre el bien y la bondad, resaltando que no son la misma cosa, pues mientras el primero es una abstracción susceptible de ser deformadas, la segunda es desprendimiento sin condiciones.

“En nombre del bien se han hecho muchas barbaridades. Ahí está el caso de la guerra de Calderón para acabar con las drogas. Yo creo en un Dios amoroso que se manifiesta en gestos como los de Kolbe, más allá de la historia”, afirmó.

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