La historia de León se está volviendo polvo. En dos décadas, al menos 100 fincas con valor histórico o arquitectónico han sido derribadas o han sufrido graves daños.
Hace 20 años, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) elaboró un catálogo en el que documentó alrededor de 450 fincas que debían ser protegidas en el Centro de la ciudad.
En un recorrido realizado por AM a las 450 fincas catalogadas por el INAH, se comprobó que al menos 100 han sido derribadas o transformadas radicalmente para convertirlas en comercios o estacionamientos.
Tan sólo este año fueron derribados tres inmuebles en las calles 5 de Mayo y Emiliano Zapata.
Llega tarde el INAH
El pasado 15 de abril, inspectores del INAH clausuraron una obra que se realizaba en una finca protegida, que data del Siglo XIX, ubicada en la calle Emiliano Zapata 422.
Los inspectores llegaron tarde, pues cuando realizaron la clausura, el interior de la finca ya había sido destruido; sólo quedó la fachada.
Los dueños de la vivienda realizaron la demolición a escondidas.
En el interior sólo hay escombros, restos de una construcción nueva, que apenas empezaba a ser levantada, y un automóvil cubierto con una sábana.
En la calle 5 de Mayo 422 hay otra finca del Siglo XIX que fue derribada hace tres meses.
Los dueños buscan construir otro inmueble, pues ya limpiaron y emparejaron el terreno.
Sin embargo, desde que se realizó la demolición, el terreno está sin obra.
Tiran 4 fincas
En la calle Comonfort, justo en los números 504, 506, 508 y 510, hubo una demolición a escondidas para construir un estacionamiento.
Los dueños mantuvieron las fachadas sin muchos cambios, pero el interior de las fincas lo derribaron por completo.
“Todo el trabajo se hizo por la avenida Miguel Alemán, pero se ve muy mal el estado en el que dejaron la fachada”, dijo una vecina.
La fachada está en malas condiciones; los barrotes de las ventanas están protegidos por una malla y las puertas fueron tapadas con tabiques.
El terreno se acondicionó como estacionamiento, pero no ha podido ser utilizado, por falta de permisos.
“Yo traté de rentar el terreno para usarlo como estacionamiento, pero me comentaron que hacía falta un permiso de uso de suelo, después busqué a los dueños y me comentaron que ya estaba rentado, ya no insistí”, dijo Mauricio Bernal, vecino de la finca.
Sergio Romero, comerciante de la zona, aseguró que los propietarios tuvieron que desalojar la finca porque estaba en riesgo de desplomarse.
“Los propietarios son de la tercera edad, los cuales tuvieron que irse porque su casa se estaba desmoronando y es muy injusto que las autoridades no hagan nada por ayudarlos a reconstruir o dejarlos modificar. Cada quien puede hacer lo que quiera con su propiedad”.
Dejan caer fincas históricas
La Plaza de Gallos, ubicada en el 316 y 318 de la calle Juárez, fue abandonada por sus propietarios por el costo elevado de su restauración.
El lugar, que data de finales del Siglo XVIII, fue utilizado además como centro de espectáculos, arena y plaza de toros. En su foro se presentó la cantante Ángela Peralta y Blue Demon ofreció funciones de lucha libre.
Durante el Virreinato albergó tropas realistas y recibió a Francisco I. Madero en su campaña, a principios del siglo pasado.
A pesar de la riqueza de su historia, la casa se cae en pedazos. Ya sólo quedan ruinas.
Se caen por deterioro
En la calle 20 de Enero 818, en el Barrio Arriba, había una finca del Siglo XIX, la cual se cayó debido al deterioro.
En el sitio quedó un lote baldío que actualmente se usa como refugio animal para la fundación Animare.
Gustavo Lozano, encargado de la fundación, explicó que la finca le fue prestada por el dueño, y que se utiliza para el resguardo de perros sin dueño.
En la misma calle, pero en el número 617, había otra finca del Siglo XIX que fue tirada hace más de 10 años. Actualmente ni siquiera se conserva la fachada, pues en ese lugar hay un negocio de herramientas y partes para automóviles.
Dos propiedades también registradas por el INAH, ubicadas en la calle Madero 614 y 616, están ya muy deterioradas.
Las fachadas están en mal estado; una finca se usa como tienda de libros usados y otra como bodega.
“En la Administración pasada se hicieron modificaciones en casas aledañas por la visita del Papa, pero a estas dos ni caso les hicieron”, dijo un vecino.
En Aquiles Serdán 622 está una casa catalogada por el INAH con las paredes y ventanas rotas, muros sin pintura y protecciones forzadas.
Prefieren hacer estacionamientos
También en el Barrio Arriba, en la calle 5 de Mayo 332, otra finca del siglo antepasado fue transformada en estacionamiento. Sólo se conserva parte de la fachada y uno de los cuartos.
En la calle Hidalgo 312, esquina con bulevar López Mateos, estaba una finca catalogada por el INAH, la cual fue tirada para hacer otro estacionamiento.
En Pedro Moreno 239 había una casa con valor arquitectónico, de la que ya sólo queda la fachada incompleta. El interior se acondicionó para estacionar coches.
Lo mismo ocurrió en 5 de Mayo 332 y en Hidalgo 338, en donde desaparecieron otras fincas del Siglo XIX.
La casa de Hidalgo 512 fue modificada y lo que antes eran ventanales, ahora es la entrada de un estacionamiento privado.
El encargado y propietario comentó que hace 15 años que compró el inmueble y que desde esa fecha nunca lo han visitado del INAH.
De cuartel a estacionamiento
En la calle Emiliano Zapata 228 todavía se conserva la fachada de lo que fue el cuartel militar.
Sin embargo, su interior ya está totalmente destruido, y fue convertido en estacionamiento.
Cruz Bermúdez, hijo del antiguo propietario, recuerda que los dormitorios de los soldados estaban a un costado de un pino que adornaba el patio del cuartel.
La demolición de la finca histórica se realizó por los dueños de un estacionamiento aledaño, para ampliar su negocio.
Modifican fincas
Decenas de inmuebles en el Centro han sido modificados sin permiso, según constató AM al cotejar las fotos del catálogo elaborado por el INAH.
En Pino Suárez 440 se modificó la fachada original, colocando un portón, mientras que en la calle Libertad 107 ya no queda nada de la finca original.
Sobre la calle Díaz Mirón hay una casa que en el registro del INAH tenía una fachada con ventanal, pero ahora es un local comercial.
La propietaria explicó que se modificó el inmueble para obtener un ingreso que le ayude al sostenimiento de su hogar.
El interior conserva su diseño original, con una bóveda.
“Son ya más de 47 años que vivimos aquí y la casa se conserva igual. En mi casa no puedo hacer modificaciones”.
La propiedad actual es la mitad de la original, reflejado en el catálogo del INAH.
La señora Orozco comentó que hace 10 años la casa de al lado se demolió para construir el actual edificio y esto le ocasionó daños en su propiedad, ya que ambas compartían el muro que las dividía.
Rescatan pocas
No todo en el Centro es destrucción. También hay casos excepcionales de fincas que han sido rescatadas y reconstruidas.
Uno de esos casos es el edificio donde hoy está la Biblioteca Antonio Torres Gómez, ubicada en la calle Madero.
La finca -que está protegida por el INAH- fue reconstruida y se dejó idéntica a como era en el Siglo XIX.
En el registro de propiedades protegidas elaborado hace 20 años se reportó la casa en malas condiciones y sin uso.
Totalmente remodelada y acondicionada la casa reabrió sus puertas en 1996, pero con la función de biblioteca pública.
“La reconstrucción se realizó siguiendo todos los lineamientos señalados por el INAH, incluso se construyó un segundo nivel con la condición de que no se notara que la casa es de dos niveles”, dijo la directora, Ma. Concepción Sashida Key.
En Aquiles Serdán 617, esquina con Ignacio Rayón, se encuentra ubicada una casa propiedad de la familia Crespo desde hace más de 120 años.
Esa finca, como pocas, luce en todo su esplendor gracias al cuidado que le ha dado la familia.
Prefieren tirarlas a darles mantenimiento
El cronista de León consideró que hay desinterés por preservar el patrimonio de la ciudad.
“Aún no se ha logrado la conciencia de responsabilidad deseada para la conservación, protección de los inmuebles que tienen valor en nuestra ciudad”, dijo Carlos Arturo Navarro Valtierra.
“Al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) le faltan recursos humanos y económicos para lograr la custodia (de las fincas), y desde luego para eso se requiere gente muy capacitada, porque de otra manera sin gente se van a aplicar criterios arbitrarios y hasta desarticulados”.
El Director del Archivo Histórico de León dijo que la falta de apoyos por organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil, provoca que los dueños de fincas históricas enfrenten una pesada carga, por los constantes trabajos de mantenimiento que les deben hacer para conservarlas.
Navarro reconoció que en ocasiones es más barato tirar la casa completa a reconstruirla y dejarla tal y como era antes.
Una táctica que se utiliza para el derrumbe de casas es permitir que jóvenes usen el techo de las viviendas como cancha de futbol; al mismo tiempo tapan las tuberías de desagüe de las azoteas para propiciar que en época de lluvias el agua estancada facilite el desplome.
Una vez que se cae la vivienda, el dueño se deslinda de responsabilidad ante el INAH y vende la finca como terreno baldío en desuso.
“Es criticable la actitud irresponsable de leoneses que se dan cuenta de la dificultad para estar custodiando los inmuebles de valor y que a escondidas destruyen inmuebles de valor, lo destruido no tiene ya remedio”, reprochó Navarro Valtierra.
Para el historiador Mariano González Leal, la solución para frenar la destrucción de fincas históricas está en inculcar a los leoneses el aprecio por su patrimonio.
“El remedio es dar amor, no dar prohibiciones, mediante la difusión de valores y el aprecio de nuestro patrimonio, porque si lo apreciamos, ni lo tiramos ni lo vendemos, porque las leyes se violan, el que hace la ley hace la trampa”.
