Las madres de la Época de Oro del Cine Mexicano renegarían hoy de una realidad que ya no es como la que ellas vivieron en blanco y negro, o quizá estarían felices de ver cómo algunas mujeres ya no depositan su razón de ser sólo en la maternidad y quieren ser algo más que “mamás”.
“Parece que los principales ejes que definieron a esas mujeres era ser madres de…, esposas de…, hijas de…, estar siempre en función de los otros, como si esa fuera la única forma de realización”, comenta Noemí Díaz Marroquín, psicóloga de la UNAM, sobre cómo se vivía la maternidad en décadas pasadas.
Actualmente miles de mujeres con hijos buscan abiertamente o desean en lo íntimo cambiar esa forma de ser madre. De encontrar cómo hacer ese papel, pero sin olvidarse de sí mismas, de sus sueños y objetivos. Pero no para todas es fácil.
Alejandra Buggs Lomelí, psicóloga y directora del Centro de Salud Mental y Género (CSMyG), sugiere a estas mujeres, sin importar su edad y la de sus hijos, construirse un proyecto de vida en el que la maternidad sea sólo una parte de su ser.
Existen muchos casos en los que las mujeres se ven “sorprendidas” con la llegada de un hijo, y ante tal evento deben modificar su proyecto de vida, definido o en construcción, para poder asumir su maternidad.
“Cuando una mujer frustra la posibilidad de llevar a cabo su proyecto o lo tiene que postergar generalmente es algo que emocionalmente le provoca depresión, angustia, ansiedad y sensación de vacío”, advierte Buggs Lomelí.
Pero coincide con Díaz Marroquín en que nunca es tarde para regresar la mirada hacia sí mismas y ver qué es lo que desean hacer por y para ellas.

Proyecto
Plantearse un proyecto de vida ya siendo madres puede hacer sentir a algunas que están a destiempo o que ya no tiene sentido. Sin embargo, aclara Buggs Lomelí, un “proyecto de vida se refiere a cualquier cosa que me haga sentir bien, o sea que pueden ser muchas cosas como retomar alguna vieja afición, continuar con mis estudios, el tener más contacto con amigos, tomar clases de macramé, integrarse a una empresa… cada quien lo elabora de acuerdo a sus deseos y sueños”.
Este plan tiene que ver con cómo se quiere vivir de aquí en adelante, qué se quiere hacer para sentirse contenta de vivir. Nada puede ser trivial si es algo que las hace sentir bien.
Quienes se animan a intentarlo y se topan con la sensación de “no sé por dónde empezar”, deben confiar en que al hacer el primer movimiento, como contactar a amistades pasadas, los recuerdos de lo que hacían y disfrutaban fluirán poco a poco, de manera natural, asegura Buggs Lomelí.
“Deben saberse con el derecho a dedicar un tiempo para sí mismas sin sentirse culpables por ello. Aprender a escucharse y a reconocer sus propios gustos y necesidades, las áreas de desarrollo que les interesan o interesarían o rascar en lo que dejaron atrás”, sugiere Díaz Marroquín.
Hay tres preguntas clave que también pueden ser el principio de ese nuevo plan de vida: ¿qué quiero lograr?, ¿para qué lo quiero lograr? y ¿cómo lo lograré?, comenta la directora del CSMyG.

Sin culpa
Sentirse egoísta por empezar a pensar en sí misma puede ser algo que boicotee el intento de las mujeres por diseñar su propio plan de vida.
“Las mujeres deben darse permiso a sí mismas de ser algo más que mamás, intentar sacudirse la culpa y así sentirse libres para realizar los proyectos que las hagan sentir satisfechas”, considera Buggs Lomelí.
Otra advertencia en este camino de la construcción del proyecto de vida es la de considerar que tampoco se trata de ser una “súper mujer” que pueda con todo y que además lo haga de manera impecable.
Necesariamente habrá que reducir el tiempo que se dedica al cuidado de los hijos para ocuparlo en algo para sí mismas.
“Se puede caer en el extremo de querer ser perfecta mamá, perfecta trabajadora, amante, esposa y además que tenga una vida social y cultural también perfectas. Pero lo único que se consigue tratando de hacer todo de manera impecable es una fuerte carga de estrés”, señala Díaz Marroquín.
El proyecto de vida debe concebirse como una acción de autocuidado y no sobre exigirse es una forma de proveerse cuidado.
“Si empieza a sufrir su proyecto de vida hay que hacer un alto para poner las cosas en la balanza y equilibrar las metas”, sugiere la psicóloga de la UNAM. Y si se es incapaz de lograrlo por sí misma, buscar el apoyo de un profesional que las acompañe en ese camino.

Para diseñar
Ubicar debilidades y fortalezas en estas áreas de tu vida será la base de tu proyecto.
-Social
-Afectiva
-Profesional
-Cultural
-Espiritual
-Material
-Física
-Sexual

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