Gustavo Matosas define esta semana si se queda con la Fiera. Todo depende de que arregle con la directiva la llegada de refuerzos. Sin embargo, ya planea el próximo torneo.
Tras el triunfo sobre Atlante, Matosas agradeció a sus jugadores y a la afición desde el centro del campo, lo que despertó suspicacias sobre si era una despedida.
“No, yo lo que hice es agradecer a la gente, porque no han hecho un reclamo, han apoyado al equipo, es una afición que quiere sus colores”, señaló el uruguayo.
“Lo que quiero es que todo mundo esté contento, lo que hemos hablado con Jesús (Martínez) es que muchos jugadores terminan contrato. Es momento de charlar de cosas que están pendientes, nos hemos reunido la semana pasada y esta semana tendremos una reunión y ahí se van a definir todas las cosas”, aseguró.
A pesar de que la continuidad todavía no es un hecho, Matosas aseguró que una de las cartas más fuertes para su permanencia es la gran compenetración que logró con la afición.
“A la afición no puedo reclamarle nada. Gracias, es lo único que se me ocurre, decirles. Viajan con nosotros a todos lados, no hay palabras para agradecerles y ahora quiero disfrutar este triunfo”, puntualizó.
›› Lo más importante es planificar bien el campeonato que viene para que estemos contentos, para esto es la reunión con “Chucho” (Martínez).‹‹
Gustavo Matosas, DT del León
›› El equipo jugó bien, me sentí bien y tuve la fortuna de meter un gol. Es un resultado justo porque jugamos mejor que el Atlante.‹‹
Edgar Pacheco Medio
›› Era importante cerrar bien en casa y ahora hay que pensar en el duelo ante Atlas; fue un premio a la constancia, nunca bajamos los brazos.‹‹
Carlos Peña, medio
›› Me sentí muy a gusto, poco a poco me voy acoplando más al equipo y le agradezco al profe Matosas por darme minutos.‹‹
Mauricio Castañeda
Delantero
Aguanta ‘Kikín’ abucheos
Francisco “Kikín” Fonseca no fue el hijo pródigo que imaginó en sus mejores sueños, al regresar al Nou Camp, donde por primera vez en su carrera enfrentó a la Fiera.
Abucheado desde que portó la casaca de calentamiento, “Kikín” resistió toda clase de ofensas desde la tribuna.
Luego, la hora llegó. Volteó ante el llamado de su técnico Daniel Guzmán, y encarrerado fue a recibir las indicaciones ante su inminente entrada. Se paró en la raya de medio campo, saludándose con un viejo conocido en Tigres (Edgar Pacheco), como si estuvieran destinados a cambiar el rumbo del partido. Sólo Pacheco lo hizo; Fonseca se quedó a centímetros.
Con cábala incluida, entró con pie derecho y persignado a la cancha. Fonseca se aventó un sprint de 30 metros y se colocó en posición de ataque. En su primera intervención dio clase de lucha grecorromana ante Nacho González, maestro en la disciplina. Lo siguiente fue pasearse con las manos extendidas y buscando explicaciones, ante la desconfianza de sus compañeros por darle el balon.
Pero el futbol pudo darle su momento de gloria. A segundos del final, Fonseca se suspendió en el aire, ganó la posición en el área y giró su cabeza al conectar la pelota que llevaba dirección de gol, pero en su regreso al piso vio dramáticamente cómo la oportunidad de festejar se escurrió.
Así, “Kikín” se fue a las regaderas no sin antes pasar al confesionario de los reflectores.
