Entre robots y batallas medievales es como pasará este fin de semana el equipo Abtomat 3480, de la Preparatoria del Tecnológico de Monterrey campus León.
Y es que sus miembros participan en la Competencia Internacional de Robótica “For Inspiration and Recognition of Science and Technology (FIRST) 2016”, en la Ciudad de México.
Este concurso, que se lleva a cabo en todo el mundo, tiene el objetivo de inspirar a los jóvenes a ser líderes de ciencia y tecnología a través de proyectos innovadores y competencias de robótica.
“Chilakiller” es el nombre del robot con el que el equipo leonés, que ya tiene experiencia en la competencia, participa este año.
Los jóvenes trabajaron durante seis semanas en el diseño y configuración para que realice funciones como subir diferentes tipos de superficies.
“Lo que se hace normalmente es la planeación, el diseño para tener todas las medidas exactas, y luego llegó la etapa de la construcción, de mecánica, manufactura, la parte ingenieril, y además de eso, esto conlleva fondos; el equipo se divide en una rama administrativa que se encarga de organizar eventos y conseguir patrocinios”, explicó la mentora Ana Murrieta.
En esta edición el reto es “Stronghold”, por lo que los competidores trabajan bajo el concepto de guerras medievales donde el robot debe pasar por diferentes trampas.
Se divide en dos alianzas de tres robots cada una; el objetivo es cooperar junto con los equipos que están en la alianza para conseguir el mayor número de puntos.
“Nuestro proyecto tiene un lanzador móvil ajustable hacia arriba y abajo en diversos ángulos, y está programado para que pase por las trampas bajas”, platicó Murrieta.
El evento se realiza del 10 al 12 de marzo y participan 53 equipos de todo el país, que compiten por su pase al certamen mundial en Saint Louis, Missouri, Estados Unidos, en abril.
“Para mí como mentora siempre lo más difícil es la parte de planeación y organización; es importante planear, tener tiempo para ejecutar y hacer ajustes. Conlleva el compromiso de muchas personas, responsabilidad y un poco de suerte; en contraste, lo más satisfactorio para mí es ver el impacto que tiene en la gente”, reveló la estudiante.
Los otros dos mentores también platicaron su sentir.
“Lo más difícil es el trabajo en equipo y la capacidad para resolver problemas, lo que te enseña esto no es Física nada más, sino que te enseña a resolver problemas de la vida diaria en la industria; uno aprende cosas más allá de la robótica: la comunicación, el trabajo en equipo, le da un sentido de comunidad”, dijo Mauricio Villalpando.
“Lo mejor de esto es ver que un proyecto está compuesto de varios pilares; para armar un robot no sólo se necesita ingeniería, sino también negocios y diseño”, consideró Benjamín Hernández Mireles.
