Con apenas 20 años Karla Daniela Gutiérrez Álvarez, Manuel David Castillo López y José Carlos Martínez, estudiantes del Tecnológico de Monterrey campus León, ganaron la final nacional del Hult Prize México 2016.
Ahora representarán a México en la final regional del galardón en marzo de 2016 en Boston.
El Hult Prize es convocado por el Clinton Global Initiative desde hace tres años y es considerado uno de los galardones más importantes de emprendimiento social, pues convoca a estudiantes de todas partes del mundo a presentar propuestas para resolver alguna problemática.
En esta ocasión la iniciativa se centra en las megaciudades, “Cómo hacer para conectar bienes, personas y servicios de una manera eficiente”.
El proyecto que llevó a los estudiantes de León se llama Rootop y consiste en crear microempresas con productos de un invernadero hidropónico.
“Queremos producir nuestros propios insumos en los techos y dentro de los edificios en las mega ciudades para que ahí mismo se prepare el producto que serán ensaladas y distribuirlo en ese mismo inmueble; todo esto con el fin de eficientar los costos”, explicó David.
El prototipo contempla empezar en lugares como Londres, San Francisco o el Distrito Federal.
“Que todas esas personas que nosotros vamos a reclutar, que son líderes de diferentes comunidades alrededor de las ciudades, las empoderaremos para que trabajen con nosotros en el Rootop en la ciudad y que trabajen en desarrollar un negocio para su comunidad, la idea es que se replique”, agregó Karla.
Creación y Desarrollo de Empresas, Finanzas e Ingeniería Industrial son las carreras que cursan los jóvenes, respectivamente, y platicaron que no se esperaban representar a nuestro País.
“Nos juntamos, empezamos a rebotar ideas y decidimos ir a Guadalajara a presentar el proyecto, ya ahí estuvimos participando y quedamos en las finales, luego en la competencia nacional en Monterrey quedamos finalistas”, contó David.
“Nos emocionamos muchísimo, el director del campus nos apoya mucho y está contento. Desde el principio recibimos muy buena respuesta para empezar a pulir las partes que no conocíamos mucho, esto dio cabida a que el proyecto fuera bueno”, añadió José Carlos.
De pasar la etapa en marzo, los jóvenes obtendrían el pase a un curso en el verano para después participar en la final global, a realizarse en Nueva York a finales de 2016, con un premio de un millón de dólares para implementar el proyecto.

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