La luxación de cadera podría detectarse de una forma rápida, gracias al ‘radar óseo’ desarrollado en la Universidad de Guanajuato.
Este aparato detecta la llamada displasia, con el fin de evitar cirugías de cadera en pequeños, ya que al descubrirse a tiempo el problema, solo se deberá utilizar un cojín ortopédico tres meses y el problema quedaría resuelto.
La displasia implica una mala maduración de la articulación de la cadera, la luxación completa es cuando la cabeza del fémur del hueso del muslo está fuera de lugar.
El proyecto fue desarrollado por Teodoro Córdova Fraga, del Departamento de Física Médica e Instrumentación Biomédica del campus León División de Ciencias e Ingenierías; Nicolás Padilla, de Enfermería y Obstetricia de Celaya-Salvatierra; Modesto Antonio Sosa Aquino, también de Física Médica en León, entre otros miembros de León y Guanajuato.
La base del radar es la transmisión de sonido, ésta se aplicó en 103 niños, con una precisión de un 80% para detectar displasia.
Según explicó Córdova Fraga, dicha precisión representa un alto porcentaje en comparación con las pruebas médicas tradicionales que solo proporcionan 5% , pues éstas últimas únicamente detectan la luxación, es decir, la parte más leve que es la displasia no se detecta a tiempo provocando severos problemas futuros para el niño o la niña.
Una gran ventaja de este aparato es que tiene la capacidad de detectar las condiciones leves, su uso es sencillo y sus resultados muy precisos.
El estudio consiste en poner un generador de sonido sobre la rodilla, el cual no provoca dolor alguno, y un receptor de sonido en el pubis.
“Ese proceso nos da un número, luego se le flexiona la cadera a 90 grados, si el sonido baja o se mantiene en el mismo número significa que esa cadera está sana, sin embargo, si el sonido aumenta aunque sea un número esa cadera está mal”, explicó Córdova.
Antecedentes del proyecto

El proyecto fue una propuesta de Nicolás Padilla, quien en 1992 elaboró una publicación relacionada con los neonatos, a los cuales se les colocaba un diapasón (dispositivo metálico) que trabajaba a una sola frecuencia.
Los primeros estudios se aplicaron en 2013.
“El sonido debe tener un medio para poder viajar, este sería el hueso fémur y la cadera, si no entra correctamente queda desprendido y el sonido debe bajar, ese es el principio que comenzó el proyecto”, expuso Córdova.
Entonces el trabajo fue reconocido por la Sociedad Mexicana de Pediatría, sin embargo, quedó estancado; pero luego Padilla se acercó a la Universidad de Guanajuato y se encargaron de actualizarlo.
Lo que hay actualmente es una tercera versión del dispositivo. “Lo que hicimos fue complementar la parte de la electrónica y actualmente el equipo de laboratorio, pues aún no está listo para salir al mercado, con la actualización pudimos barrer mucho más frecuencias del hueso”, dijo.
Cabe recordar que en abril pasado, el proyecto fue acreedor a un reconocimiento en el XV Congreso Nacional de Pediatría 2015 de Veracruz ‘Dra. Enriqueta Sumano Avedaño’, por su participación como segundo lugar en Oral: Validez y confiabilidad de sonda electromagnética en diagnóstico de la displasia de cadera en neonatos.

Mejores resultados

La displasia es tan simple como que el acetábulo (cavidad de un hueso en que encaja otro, y singularmente la del isquión, donde entra la cabeza del fémur) está un poco inclinado y no está tan curvo o la cabeza femoral no está bien desarrollada, no está fuera de lugar pero si facilita que se pueda zafar más adelante.
Ninguna prueba clínica existente, como la llamada de Barlow, puede detectarla de manera eficaz.
“(Ésta) es una técnica simple que no depende del factor humano, además puede almacenar los datos y se pueden hacer estudios posteriores con una base de datos”, aseguró Teodoro Córdova.
De acuerdo con información de la UG, operar a un niño de entre 1 y 2 años en la cadera, significa, primero, poner clavos de lado a lado en la rodilla y en la cadera, se colocan costales de arena para jalar los músculos, así el niño deberá permanecer inmóvil durante 8 días en cama ortopédica, esto con el fin de poder realizar una cirugía reparadora.
Es así que este proyecto desarrollado en la Universidad  de Guanajuato, evitará las dolorosas cirugías brindando alud y vida de calidad al niño, evitará gastos a la familia o al sector público.

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